Carlos Salamero, Director Centro Rehabilitación PsicoSocial Martínez Campos (Intress). Centro perteneciente a la red pública de atención social para personas afectadas por trastornos mentales graves de la Consejería de Políticas Sociales y familia de la Comunidad de Madrid.
- ¿Cómo ha evolucionado el tratamiento de los síntomas positivos (alucinaciones/delirios) en personas con esquizofrenia?
La evolución ha venido de la mano de la superación de la creencia, fomentada por Jaspers, de que delirios y alucinaciones son inexplicables, irreductibles y que los “brotes de la enfermedad” suponen una ruptura con lo biográfico. Esto fue recogido en el modelo médico, y con la llegada de los neurolépticos en la década de los 50 del siglo pasado se concibieron esperanzas en “la curación” de la esquizofrenia. Desde ahí, la historia ha pasado por decepciones y esperanzas, ya no podemos afirmar que los tratamientos biológicos de los síntomas “cure” nada. Como dice J. Moncrieff, los psicofármacos generan una intoxicación cuyos efectos, a veces, pueden venir bien para paliar el malestar. Los profesionales de la psicología hemos ido sacudiéndonos el complejo con respecto a la psiquiatría. Por ejemplo, durante los años 90, la llegada de la terapia cognitiva a las psicosis supone un cuestionamiento de la intratabilidad de estos fenómenos. Alrededor del año 2005, con la publicación de “Modelos de locura” de Bentall, Mosher y Read, los síntomas se van contextualizando y se explicitan las insuficiencias y los mitos respecto a la locura en general, y a la esquizofrenia en particular. Autores como Marino Pérez (2005; 2012), Miguel Costa y Ernesto López (2012) en nuestro país, han cuestionado la falacia del modelo médico y recuperan la fenomenología con tintes existenciales- Ser en el Mundo- que permite la comprensión de estos “síntomas”. Las terapias de tercera generación como Aceptación y Compromiso, terapia analítica funcional, terapias centradas en la persona para las psicosis,.. vienen a afirmar la contextualización de los delirios y alucinaciones. Y desde ahí, la posibilidad de intervenir desde otro lugar al de los fármacos.
La participación de los propios interesados, su compromiso y sus reivindicaciones en movimientos como el de escuchadores de voces, o el trabajo desde otros modelos como el diálogo abierto, van en esa misma línea de conceptualizar como posible el abordaje no biológico, mediante la palabra, de estos fenómenos y experiencias.
- ¿Qué aporta la intervención grupal desde un modelo psicosocial?
Desde el modelo psicosocial apostamos por el compromiso y la participación. Nos olvidamos de etiquetas y fijamos nuestra atención en las posibilidades de las personas, ofrecemos un espacio para compartir experiencias. Las personas se dan cuenta de que no están solas con sus problemas, entrando en un espacio de intersubjetividad y socialización. El grupo es un excelente antídoto contra el solipsismo. El lenguaje compartido nos permite distanciarnos de las dificultades, enriquece nuestras representaciones de lo posible y de lo real, y nos ayuda a tener nuevas perspectivas. Además se comparten estrategias de manejo entre distintas personas, lo que cambia la forma de relacionarse con estas experiencias. Las posibilidades de aprendizaje en un grupo aumentan de forma significativa. Si somos capaces de crear un entorno seguro en el grupo, las alternativas se multiplicarán.
No importa tanto si se dan estos fenómenos sino la relación que se tiene con ellos. ¿Cómo se siente la persona con ellos? ¿Qué grado de control hacia los mismos percibe? ¿En qué medida interfieren con la vida que quiere vivir?
- ¿Qué es lo más importante para que un tratamiento funcione?
Para mí está claro, lo más importante es la relación. Sentirse acompañado, apoyado, comprendido, validado, permite un espacio de reflexión, de cuestionamiento, de prueba y de acción. En un espacio seguro donde se desarrolla la confianza, las personas pueden explorar y cuestionar sus modelos. Y la seguridad se da (o no se da) en la relación interpersonal. En la relación se genera la confianza y se asientan las posibilidades de crecimiento afectivo, logros, toma de decisiones y desarrollo cognitivo. Las expectativas que uno pone en otro, son muy importantes, y esto se trasmite en, y a través de la relación.
Si estás interesado/a en saber más, se realizará una sesión titulada ALUCINACIONES Y DELIRIOS: INTERVENCIÓN GRUPAL DESDE LAREHABILITACIÓN PSICOSOCIAL” el 16 de febrero de 2017 18,00h en la sede de GrupoLaberinto.
Os esperamos!